#06 — Lectura

La casa

Crecí con una forma de hospitalidad que en México resulta muy familiar.

Recibir a alguien significaba hacerle un lugar.

Acercar una silla. Preparar algo de comer. Servir una bebida. Alargar la sobremesa. Escuchar una historia que probablemente ya habíamos escuchado antes y volver a disfrutarla como si fuera nueva.

En mi familia esa manera de recibir formaba parte de la vida cotidiana.

Nunca la llamamos hospitalidad.

Era simplemente la manera de estar con los demás.

Y alrededor de aquellas mesas también viajaban las historias.

Historias de la familia, de quienes estuvieron antes que nosotros, de lugares, acontecimientos y personas que yo no necesariamente había conocido, pero que terminaban formando parte de mi memoria porque alguien se había tomado el tiempo de contármelas.

Con los años comprendí que una casa se construye también así.

Con recuerdos.

Con conversaciones.

Con alimentos compartidos.

Con historias que pasan de una generación a otra.

Y, sobre todo, haciendo sentir a quien cruza la puerta que hay un lugar para él.