#10 — Lectura
Encontrar el chocolate
Mucho después apareció el chocolate.
No como una consecuencia inevitable de todo lo anterior ni como el cumplimiento de un destino.
Simplemente apareció en otra etapa de mi vida y despertó mi interés.
Yo no era maestro chocolatero.
Mi formación profesional era otra y siempre he considerado importante decirlo con naturalidad y con respeto hacia quienes han dedicado su vida profesional a la gastronomía, la pastelería y la chocolatería.
Así que hice lo que correspondía.
Aprendí.
Tomé cursos. Practiqué. Probé. Me equivoqué. Corregí y volví a empezar.
Con el tiempo desarrollé mis propias recetas.
Hoy tengo dieciséis.
Y tengo un chocolate que me produce algo muy sencillo y muy importante:
ganas de compartirlo.
Fue entonces cuando muchas cosas que hasta ese momento habían pertenecido a lugares distintos de mi vida comenzaron a encontrarse.
El deseo de construir una empresa.
Mi formación profesional.
La satisfacción de servir.
La hospitalidad aprendida en casa.
La memoria de las personas que me enseñaron.
Y la experiencia de haber sido también invitado y saber lo que se siente cuando alguien ha pensado en nosotros.